Falleció el pasado jueves, 19 de diciembre. Hemos perdido a un gran intelectual y a un defensor al ultranza de la Educación

Federico Mayor Zaragoza recibió a la Junta de Gobierno del Colegio presidida por José Luis Negro durante su mandato como director General de la Unesco.
Mayor Zaragoza inició su carrera profesional como catedrático de Bioquímica de en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, en la que fue rector entre 1968 y 1972. También ejerció la docencia en la Universidad Autónoma de Madrid. Desempeñó, además, diversos cargos políticos, como el de subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia (en el periodo 1974-1975), el de consejero del Presidente del Gobierno (1977-1978), o el de ministro de Educación y Ciencia (1981-1982) y diputado al Parlamento Europeo por el Centro Democrático y Social (1987). En 1987, la XXIV Conferencia General de la Unesco lo eligió como director general, cargo en el que permaneció hasta 1999. Desde el año 2000 presidió la Fundación Cultura de Paz.
Su vocación por la educación se manifiesta a lo largo de toda su trayectoria vital. Y , especialmente, en los últimos años, cuando promovió la creación de la Fundación Cultura de Paz. Desde esa plataforma, inspiró diversas acciones tendentes a reivindicar la educación como garante y precursora del crecimiento personal y de la libertad de pensamiento, pero también como arma indispensable para el avance de las sociedades.
Apoyo al Colegio
El vínculo de este Colegio Oficial de Docentes con la figura de Federico Mayor se remonta al año 1982, año en que nos brindó su compromiso personal e institucional para impulsar el Seminario Técnico de Prospectiva General y Educativa. El Instituto de Cooperación Iberoamericana, del que era presidente, colaboró activamente en esta iniciativa.
Años más tarde, en 1999, ya como director general de la Unesco, nos recibió en la sede de Paris: celebrábamos el centenario de la creación del Colegio.

Lamentamos profundamente la pérdida de este gran humanista de nuestro tiempo, cuya vocación por la Educación ha de servirnos para seguir su estela. Valgan sus palabras para definir la esencia de lo que siempre defendió:
“Educación a lo largo de toda la vida, como fuerza emancipadora, liberadora, como forjadora de un comportamiento personal, decidido con total autonomía. Educación, para aprender a ser, a conocer, a hacer, a vivir juntos. Para la interacción, para el enriquecimiento recíproco, para el respeto a los demás. Educación para aprender a emprender, para aprender a atreverse”.
Descanse en paz.
La Junta de Gobierno
