CDL Madrid

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Julio Fontán, promotor del modelo de Educación Relacional (FRE), surgido en Colombia.

“Con nosotros, los estudiantes se organizan en talleres por niveles de autonomía y no por curso o edad”

Estamos en plena trasformación de los sistemas educativos del mundo, acercándonos a nuevas formas de enseñar y de aprender. La Educación Relacional Fontán (FRE) nació en Colombia en el año 2004 y pretende dar la vuelta a los modelos educativos que conocemos y que aplicamos en la mayoría del mundo.  Alumnos sin libros de texto, sin clasificaciones por edad, que se autoevalúan y que cuentan con el profesor como canalizador de sus progresos. El modelo nació en Colombia en un entorno social muy pobre y marcado por la conflictividad social; hoy cuenta con más de 50.000 estudiantes en instituciones públicas y privadas en 6 países de América y Europa. Llega a España proponiendo grandes cambios para nuestro sistema educativo.

El modelo de Educación Relacional rompe muchos tabús en cuanto a las formas de aprender y de enseñar, diría que casi rompe radicalmente con lo que se ha hecho hasta ahora.

Desde luego rompe con el modelo “industrial “de la educación, en el que los alumnos son considerados elementos de la cadena de producción y, como tales están clasificados y normalizados según unos estándares. Esos modelos no han dado resultados y ahora tenemos la oportunidad de cambiar. El principio de la educación relacional es dar sentido a la vida de los alumnos y con ello a toda la comunidad educativa. Y lo hacemos a través de procesos de aprendizaje autónomo y del acompañamiento de los educadores, buscando desarrollar las habilidades de pensamiento y comportamiento de cada estudiante, pero intentando que él las descubra de forma autónoma, confiando en sí mismo y haciendo que el resto de la comunidad educativa también confíe. 

Y en cuanto a resultados académicos, ¿esa autonomía plena, su propio control del aprendizaje se traduce en progreso?

Hablamos de un contexto marcado por el respeto, esfuerzo y una excelencia que se define como progreso: el alumno parte de unos niveles y llega a otros superiores, que tiene interés aprender- aunque sea a su ritmo-, y en mejorar llega a la excelencia, diría que a “su excelencia”. Pero le doy un dato: el 90 por ciento de nuestros alumnos, aun partiendo de situaciones socioculturales muy difíciles, comienza queriendo ser taxista, dependiente o camarero y termina accediendo a la enseñanza superior. Esos son nuestros estándares.

¿Cuál es el protagonismo del alumno que vive la Educación Relacional?

Los estudiantes son los protagonistas de su proceso. Cuentan con planes de estudio dinámicos y personales que se modifican a lo largo del proceso de aprendizaje. Por eso, no asisten a clases, sino que proponen, planifican y evalúan su trabajo como parte del proceso de aprendizaje autónomo. Toman decisiones sobre su proyecto, trabajan continuamente hasta la excelencia en cada uno de los temas que tratan y aprenden a hacerse cargo de su tiempo. Además, los estudiantes se organizan en talleres por niveles de autonomía y no por curso o edad. Esto fortalece su agencia social y, por lo tanto, la reflexión de que sus acciones afectan a toda la comunidad educativa.

Así pues, los estudiantes están en proceso continuo de mejora, de cambio y de aprendizaje. Y tienen un papel activo y no reactivo en la escuela. FRE los acompaña a que se vuelvan progresivamente responsables de su propia vida.

En España estamos desarrollando una nueva ley de educación, la LOMLOE, que ofrece una forma “competencial” de aprender.

Nuestro modelo busca que los estudiantes formen parte de un ecosistema armónico. Para ello, nos centramos en el conocimiento, en el pensamiento complejo y en el comportamiento. Las competencias, en las que insiste esta nueva ley en España, apuntan directamente a esa parte ‘comportamental’, es decir a la capacidad de vincular la forma de pensar con la forma de actuar.

Y más autonomía para los centros. ¿Qué viabilidad tiene su modelo en este contexto?

La autonomía de los centros supone, por un lado, que las personas y las instituciones tienen un saber y unas experiencias que son valiosas. Y, por otro lado, permite que cada centro pueda adecuarse a las diferentes realidades. Ser pertinente y respetar a los estudiantes y a las instituciones solo es posible cuando hay autonomía y cuando hay decisiones que tomar. Partimos de estas realidades, conocimientos y fortalezas para acompañar la implementación.  Por otra parte, cuando un centro educativo implementa nuestro programa se le trata como se trata a cada uno de nuestros estudiantes: buscando que desarrolle su autonomía.

“El centro de la Educación Relacional Fontán es toda la comunidad educativa y no solo el estudiante. Porque no tiene sentido decir que un bosque está centrado en los árboles. Cada organismo, animal o planta es imprescindible y principal en el ecosistema”.

¿Y el papel del profesor?

Los educadores son imprescindibles porque acompañan a los estudiantes en su proceso educativo, lo guían en las decisiones que toman y sirven de promotores del conocimiento. La forma de acompañamiento se ajusta a las necesidades de cada alumno. Con este programa, los estudiantes y educadores establecen relaciones de respeto que promueven no solo el aprendizaje, sino también el crecimiento personal. Por esta razón, nuestra experiencia es que los educadores al poder conectar muy bien con los estudiantes sienten y comprueban que su trabajo es muy valorado. Y algo especialmente importante:  los educadores, como miembros de la comunidad educativa, nunca trabajan solos, trabajan en equipo y se apoyan entre sí para construir y avanzar con padres, profesores y alumnos. En definitiva, una búsqueda conjunta de la calidad de vida de toda la comunidad educativa.

VIABILIDAD EN LOS CENTROS

 ¿Qué ha de cambiar un centro para poder implementar la Educación Relacional?

 Lo que un centro debe tener para implementar FRE es motivación. El primer requisito para poder implantar el modelo es la construcción de sentido por parte de todos los miembros. Por eso iniciamos con una sensibilización inicial que da a conocer FRE al mismo tiempo que nosotros conocemos el centro. No se trata de una implementación que omita la realidad, los conocimientos y la experiencia de cada centro ni su proyecto educativo; se trata de partir de su realidad para ir hacia la mejora.

P-. Hábleme de los resultados académicos.

R-. Según esta experiencia podemos afirmar que con nuestro método los estudiantes mejoran en términos académicos, personales y sociales. Los centros educativos mejoran en las pruebas de Estado, incluso a partir del primer año; los estudiantes incrementan notablemente su capacidad de lectura desde el tercer mes con este sistema; y, además, crecen como personas seguras de sí mismas y de su valía, de sus logros y de su proyecto de vida. Y, por último, desaparece el acoso escolar y se crea un ambiente educativo armonioso.

El profesor Julio Fontán ofreció el pasado 4 de noviembre una webinar en el Colegio, puedes verlo aquí:

AURORA CAMPUZANO