Madrid, 12 de marzo de 2026 – El Colegio Oficial de Docentes acogió el 10 de marzo, la presentación de «Cinco protagonistas de la Segunda República», la nueva obra de su secretario general e historiador, Luis E. Íñigo. El acto, alejado de una presentación al uso, se articuló como un diálogo crítico entre el autor y Ricardo Cayuela, representante de la editorial Ladera Norte.
El acto fue inaugurado por Amador Sánchez, el decano del Colegio, quien dio la bienvenida a un auditorio y destacó la labor divulgativa del autor. Durante su intervención, el decano definió las exposiciones de Luis E. Íñigo como «momentos únicos» y «una clase de interpretación histórica desde el rigor y el conocimiento profundo», subrayando la capacidad del secretario general para descubrir siempre nuevos matices sobre este periodo de la historia de España.

El decano del Colegio, Amador Sánchez, durante la apertura del acto ante el auditorio del salón de actos.
Una democracia con pocos demócratas
Durante la entrevista, Luis E. Íñigo desgranó la tesis central de su investigación: la Segunda República fracasó, en gran medida, porque sus líderes no supieron construir un marco de convivencia que amparara a todos los sectores.
«La República fue un intento de construir una democracia por parte de muy pocos demócratas».
El autor subrayó que el contexto de los años 30 estuvo marcado por la «brutalización de la política», un fenómeno europeo donde el recurso a la fuerza se consideraba un instrumento legítimo frente al sufragio. En este sentido, Íñigo señaló que, a diferencia del consenso logrado en 1978, los protagonistas de la República trataron de imponer «programas de partido» en lugar de reglas de juego compartidas.
Liderazgo y visiones enfrentadas
En el coloquio se analizó cómo las personalidades de figuras como Azaña, Alcalá Zamora, Largo Caballero, Prieto y Gil Robles condicionaron el rumbo del país. Íñigo destacó que estos líderes, a menudo movidos por un fuerte afán de reconocimiento personal, impusieron sus visiones particulares de España sin dejar espacio para la del adversario.

Luis E. Íñigo y Ricardo Cayuela durante el diálogo crítico sobre los protagonistas de la Segunda República y las causas del fracaso del régimen de 1931.
El autor describió cómo la soberbia intelectual de unos y el radicalismo de otros impidieron que la Constitución de 1931 fuera un punto de encuentro, convirtiéndola en un instrumento de exclusión que acabó por socavar los cimientos del régimen.
El debate con el público: Lecciones para el presente
Tras la entrevista, se abrió un turno de preguntas donde el público se interesó por la salud de la democracia actual y el regreso de la polarización. Íñigo aprovechó para lanzar una advertencia sobre la fragilidad de las instituciones:
«La democracia es una planta tan frágil que basta que no la riegues un poco para que se muera; eso se nos está olvidando».
El evento concluyó con una reflexión sobre la importancia de estudiar la historia con una «mirada limpia», libre de las «anteojeras y prejuicios del presente», para evitar que el pasado sea utilizado simplemente como un arma arrojadiza.
