El 22 de enero, tal como estaba anunciado, el Colegio de Doctores y Licenciados de la Comunidad de Madrid se convirtió en escenario de una de esas tardes en las que la literatura funciona como punto de encuentro: se presentó la novela El enigma que brotó del fuego, del escritor y cardiólogo Jerónimo Farré, en un acto que desbordó el formato habitual de “presentación” para transformarse en un diálogo cultural de alto nivel.
La sesión tuvo, además, un aliciente poco frecuente: la obra llega al público de la mano de Editorial Almuzara, y su director, Manuel Pimentel —empresario, escritor y exministro— formó parte de la mesa, interviniendo con amplitud en el coloquio posterior. Su presencia añadió una capa de lectura especialmente interesante: la de quien conoce por dentro el engranaje editorial y, al mismo tiempo, entiende la cultura como herramienta pública, capaz de tejer conversación en tiempos de posiciones rígidas.

Momentos durante la presentación. De izquierda a derecha en la mesa presidencial: Ángeles López, editora de AlmuzaraLibros; el autor de la obra, Dr. Jerónimo Farré; Manuel Pimentel, director de la editorial AlmuzaraLibros y Luis Puertas, Universidad de Mayores.
Uno de los puntos más significativos de la jornada fue su origen: la presentación se planteó como una acción cultural promovida desde la Universidad de Mayores, impulsada por uno de sus alumnos, Luis Puertas que asumió la organización y el contacto con el autor. El gesto —coherente con nuestro lema universitario de compartir y disfrutar del conocimiento y la convivencia— no solo dio sentido al evento, sino que lo dotó de un tono cercano y auténtico. La relación de amistad y cooperación entre el organizador y Farré se dejó notar desde el primer momento, generando un ambiente cálido, atento y participativo.
El coloquio confirmó ese clima: lejos de ser una ronda protocolaria, se convirtió en una conversación viva, sostenida por un público diverso, procedente de la Universidad de Mayores y de ámbitos profesionales y culturales, con invitados vinculados a la medicina, a la cultura y a otros colegios profesionales. Las intervenciones —según se destacó al cierre— mantuvieron un nivel notable, tanto por la variedad de enfoques como por la escucha respetuosa, algo que los propios asistentes subrayaron.

Vista general de la sala de conferencias del CDL Madrid, que registró una gran afluencia de público. En el atril, el decano del Colegio, Amador Sánchez durante las palabras de bienvenida.
En su papel institucional, el Colegio estuvo representado por su decano, encargado de dar la bienvenida. Su intervención marcó también un posicionamiento: reivindicó el empeño del Colegio por ser una institución abierta a la cultura y a la participación ciudadana, un espacio de convivencia —“una burbuja” en el mejor sentido— en un tiempo en el que el consenso, la búsqueda de acuerdos y la cordialidad entre personas con ideas distintas se vuelven cada vez más difícil. La apelación, más que retórica, sonó a compromiso: que el Colegio siga distinguiéndose, precisamente, por favorecer lo contrario a la polarización, esto es, el diálogo.
La tarde concluyó con el reconocimiento a la calidad del encuentro y con un agradecimiento compartido: al autor, por la obra y la conversación; a la editorial, por acompañar el proyecto; y a quienes lo hicieron posible desde dentro, con especial mención al impulso nacido desde la Universidad de Mayores. En suma, una presentación que dejó la impresión de haber sido algo más que un acto literario: una celebración de la palabra como territorio común y, sobre todo, una tarde agradable en la que la cultura cumplió su función más valiosa: reunir.
