CDL Madrid

Comparte:

“El Ministerio de Justicia debiera ser más respetuoso con la normativa académica”

En torno a la polémica suscitada en los exámenes de acceso a la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía

  En el periódico «El español» de fecha 2 de junio de 2022, encontramos los siguientes titulares de una noticia: «Interior alude a ‘expertos’ en ortografía para desoír el criterio de la RAE en los exámenes a policía». En respuesta a la queja de varios opositores, la Dirección General de la Policía se niega a modificar el criterio de corrección de los test de ortografía».

  No cabe duda de que los titulares son, cuanto menos, sorprendentes. No parece sensato pensar que «expertos» en ortografía -plural tan genérico como vacío de contenido-, si se tienen por tales, dictaminen por su cuenta en contra de la normativa académica; pues, a fin de cuentas, de la RAE emanan los criterios de corrección lingüística que toda persona que se diga culta debe respetar. Y, por otra parte, ¿qué autoridad tiene sobre nuestra lengua la Dirección General de la Policía como para establecer qué debe considerarse como correcto en materia ortográfica, saltándose la normativa vigente de la RAE (desde luego, desde 2010) en materia ortográfica? El tema no resulta tan baladí, y más si se tiene en cuenta que hay unas oposiciones a policía impugnadas por muchos de los que se han examinado y han sido eliminados por la aplicación de unos criterios de corrección que conculcan lo establecido por la RAE.

Sigamos con la noticia tal y como la recoge «El español». «Las palabras en disputa son stent, softwere y majorette. Se trata de tres de los cien términos que los opositores tuvieron ocho minutos para analizar y discernir si están incluidas o no en el Diccionario de la Real Academia (DRAE). Había dos opciones: A) Figura; B) No figura. Es una prueba de carácter eliminatorio, por lo que algunos de los aspirantes, al no llegar a la nota de corte, se han quedado fuera del proceso, considerados ‘no aptos’. Y no han podido continuar el proceso y acceder al siguiente examen, el psicotécnico, ni acceder a la Escuela Nacional de Policía». Vaya por delante que las citadas palabras estaban escritas en letra redonda, y no en cursiva: y este es un detalle crucial para entrar en el fondo de la cuestión.

  En lo que no entramos es en la necesidad de que un futuro policía sepa escribir correctamente una palabra de connotaciones tan festivas como majorette, y tan ajena al vocabulario usual. Porque terminariamos recordando aquella nefasta pedagogía de los dictados, que hacía que nos tuviéramos que entregar a la escritura de oraciones como «El hotentote era hostil a las huelgas. El mahometano trashumante se sentó junto al menhir. Higinio está en la alquería que hay junto a la higuera de la dehesa…».

 Entrando en materia, las tres aludidas palabras -stent, software y majorette, escritas en letra redonda-, no figuran en el DRAE; pero sí escritas en letra cursiva: stent, softwere y majorette, precisamente para indicar que se trata de «extranjerismos crudos». Es decir, que la letra cursiva es del todo relevante. Por lo que. hablando en términos técnicos, el estilo de letra (cursiva o redonda) empleado en el lema condiciona la respuesta. No tiene, por tanto, razón el Ministerio cuando sentencia que la respuesta correcta a si las voces citadas figuran o no como entradas en el DRAE es la opción A: figuran en el Diccionario de la Real Academia Española, con independencia del estilo de letra en que estén escritas. Porque está olvidando la normativa referida a cómo deben escribirse los llamados «extranjerismos crudos»; normativa que le vamos a recordar, para evitarle hacer el ridículo ante los tribunales de Justicia. Porque la RAE no puede ser más clara al respecto:

«En la nueva ortografía se da cuenta de las normas que deben seguirse cuando se emplean en textos españoles palabras o expresiones pertenecientes a otras lenguas, siendo la principal novedad en este sentido la equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español), con independencia de que procedan de lenguas vivas extranjeras (extranjerismos) o se trate de voces o expresiones latinas (latinismos). De acuerdo con estas normas, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados —aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español— deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo, preferentemente en letra cursiva, o bien entre comillas. En cambio, los extranjerismos y latinismos adaptados —aquellos que no presentan problemas de adecuación a la ortografía española o que han modificado su grafía o su pronunciación originarias para adecuarse a las convenciones gráfico-fonológicas de nuestra lengua— se escriben sin ningún tipo de resalte y se someten a las reglas de acentuación gráfica del español».

  Y no está de más recordar lo que dice la Fundéu respecto a stent: «Estent, con e inicial y plural estents, sin tilde, es la adaptación al español de la voz inglesa stent, que designa la ‘prótesis intravascular que sirve para mantener abierto un vaso previamente estenosado’. Cabe indicar que otra alternativa más especializada es endoprótesis (vascular), término recogido en el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina.

  Y en relación con softwere, el Diccionario panhispánico de dudas recoge la siguiente información: «Voz inglesa que se usa, en informática, con el sentido de

‘conjunto de programas, instrucciones y reglas para ejecutar ciertas tareas en una computadora u ordenador’. Puede sustituirse por expresiones españolas como programas (informáticos) o aplicaciones (informáticas), o bien, en contextos muy especializados, por soporte lógico (en oposición al soporte físico, que sustituye a la voz inglesa hardware)».

  Finalmente, la voz de procedencia francesa majorette alude a la «muchacha vestida con uniforme militar de fantasía que, en ocasiones festivas, desfila junto con otras agitando rítmicamente un bastón y al son de una banda de música» (DRAE). En la Wikipedia, la definición es algo más precisa: «Una majorette es una chica, generalmente muy joven, que forma parte de un grupo que desfila por las calles seguido de una orquesta, con ocasión de fiestas locales. Su atuendo suele consistir en un sombrero y una chaqueta de tipo militar, una minifalda y botas altas. Durante el desfile hace girar un bastón metálico con una técnica deportiva denominada twirling. Estos grupos, que son muy populares en Francia y en otros países europeos, suelen también organizar galas y participar en campeonatos».

 ¿No nos habríamos evitado este engorroso problema si se hubiera recurrido en el test ortográfico a voces españolas, en lugar de seleccionar extranjerismos innecesarios, que en modo alguno «prestigian» el contenido al que aluden?

  Desde el Colegio Oficial de Filólogos de Madrid nos sentimos obligados a intervenir para reivindicar el uso correcto y apropiado de nuestra lengua -también en su dimensión ortográfica y, en concreto, en lo referido a la escritura de los “extranjerismos crudos” que nos invaden-; tanto más si tras ese uso está el futuro profesional de personas que buscan consolidar un empleo.

   Fernando Carratalá.   Responsable del Colegio de Filólogos de Madrid